Mientras hay personas a quienes les gusta la carne humana, les gustaría atragantarse con ella, al Sr. Presidente del Ecuador le inunda el hambre de poder. Legitimación de su poder.
En una especie de ritual, ahora, el presidente quiere tragarse la Constitución de la República del Ecuador, de un solo bocado.
La frente se le llena de arrugas por el trabajo que le exige abrir los labios, meter la constituciones en su boca, tragar y absorber la constitución, que es absorber el poder. Pero, pronto acabará este plato, y, no estará satisfecho; de postre tiene preparado en su mano izquierda, para comérselas, las preguntas de la Consulta.
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