EL tren está repleto, no hay espacio para una persona más. El impacto de la guerra ha dejado su huella, no destruyó las edificaciones modernas en las que vivían, sin embargo, todas las personas que están dentro del tren han sufrido un trastorno es su psicología.
Cada una de las personas se siente afectada, esto los pone como huella viviente de la guerra, toda la sociedad lo siente, pero no solo ella es testigo; el mismo aire, con su olor de pasado que te regresa en el tiempo cunado arriba a tu nariz, huele a pólvora, a mue
En el tren ya no hay espacio para nadie más. Nadie tiene claro para donde van, pero se van.
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